¿Por qué es común que parejas que comparten durante décadas, como George y Barbara Bush, mueran en fechas cercanas?

El expresidente tenía 17 años cuando conoció a su esposa Barbara, de 16. Su unión duró 73 años, lo que los convierte en el matrimonio presidencial más largo en la historia del país. Nos gusta escuchar relatos como el suyo, de parejas de ancianos que mueren con poco tiempo de diferencia (ocho meses), en las que se diría que el amor sobrevive a la muerte. Pero, ¿hay alguna ciencia detrás de todo esto o es pura casualidad?

 

6 Dic 2018 George y Barbara en una foto de1945. Los Bush se casaron el 6 de enero de ese años y han tenido el matrimonio más largo de todas las parejas presidenciales en la historia de Estados Unidos. Crédito: AP Photo

Aunque nunca podremos saber lo que sentía George H.W. Bush, que falleció en su casa de Houston (Texas) el pasado 30 de noviembre, comencemos diciendo que sí, que hay ciencia, y mucha. Es un hecho probado que la muerte de un esposo eleva considerablemente las posibilidades de que el otro siga sus pasos en un corto espacio de tiempo. Se trata del síndrome del corazón roto o, si se prefiere, miocardiopatía de takotsubo (lo bautizó un investigador japonés) y puede producirse cuando alguien pierde a un ser muy querido.

 

Son numerosas las investigaciones que se adentran en esta cuestión. Por ejemplo, unos investigadores de la Universidad de Glasgow, en Reino Unido, que estudiaron los casos de 4,000 personas concluyeron que las viudas y viudos tenían al menos un 30% más de posibilidades de morir de cualquier causa durante los seis meses posteriores al fallecimiento del esposo o esposa, comparado con aquellos que no habían perdido a su ser querido.

En esta foto de marzo de 2015, el ex presidente George H.W. Bush y su esposa Barbara Bush conversan antes de que comience un partido de baloncesto en Houston.
Crédito: AP Photo/David J. Phillip

Otro estudio elaborado en Jerusalén eleva este porcentaje al 50%, mientras que las estimaciones de la Asociación Americana de Psicología sitúan este porcentaje en entre un 40% y un 70%. Un estudio de 2014 publicado en el diario JAMA encontró, por otra parte, que las personas que han perdido a su esposo o esposa tienen más posibilidades de sufrir un ataque al corazón en los siguientes 30 días.

No en vano la muerte de la pareja se reconoce como el episodio más estresante que puede ocurrirnos en nuestra vida (el segundo es el divorcio, por cierto, y el tercero la separación marital). Además de la angustia y de la pena que afligen a muchas personas, el estrés tiene un componente físico, y si es muy fuerte, puede llegar a afectar al corazón, especialmente en el caso de ancianos más frágiles, como era el caso del expresidente.

Cuando el corazón se encoge

"El cerebro tiene un sistema para lidiar con estrés muy severo", señala en declaraciones a la revista Time el doctor Martín Samuels, investigador del síndrome del corazón roto y director de neurología en el Hospital Brigham, en Boston. "Con el síndrome del corazón roto, el estrés es tan grande que los químicos afectan al corazón de tal manera que le impiden contraerse normalmente", apunta. El corazón entonces asume una forma anormal, y esto supone que llegue menos riego a las arterias coronarias.

Un beso de celebración el día en que George H. W. Bush cumplió 90 años. Crédito: Eric Shea/Getty Images

George y Barbara, por supuesto, no son los primeros en padecer (sospechamos) el síndrome, ni tampoco serán los últimos. Entre las parejas más famosas que murieron con un estrecho margen de tiempo se encuentran los cantantes June Carter Cash y Johnny Cash (el esposo falleció cuatro meses después), o la actriz británica Mary Tamm y su esposo Marcus Ringrose. Ringrose, un ejecutivo de 59 años en buena forma hasta la fecha, murió horas después de pronunciar una sentida elegía en el funeral de Tamm, conocida por su papel en la serie de ciencia ficción Doctor Who.

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La muerte de los esposos no es la única en castigar duramente el corazón. El fallecimiento de un hijo puede conducirnos a la tumba, como quizá le ocurrió a la actriz Debbie Reynolds, que murió un día después que su hija, la también actriz Carrie Fisher (popular por interpretar a la princesa Leia en La guerra de las galaxias), en 2016. Incluso la muerte de una mascota, algo que no sorprenderá a los dueños de animales, puede encogernos fatalmente el corazón, como describe un estudio publicado en el New England Journal of Medicine a partir del caso de una mujer que acudió a emergencias con un fuerte dolor de pecho tras la muerte de su amado Yorkshire terrier.

La frase "se me encoge el corazón" tiene, como vemos, un sentido muy literal, al igual que el estribillo de la famosa canción de Alejandro Sanz. Aunque irse de este mundo con el corazón “partío” no parece tan mala idea, sobre todo si sucede a la anciana edad del ex presidente.

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